Las vacunas consideradas en el Programa de Inmunización impulsado por el Ministerio de Salud han hecho posible que cada vez sean menos frecuentes los casos de rubéola y sarampión en nuestro país, indica la doctora Teresa Gómez, pediatra de Megasalud Providencia y Megasalud Arauco-Las Condes.

Las “pestes” son una serie de enfermedades que afectan sobre todo a los niños, las cuales se presentan con exantemas (erupciones en la piel). La mayoría son causadas por virus y se presentan casi exclusivamente en la edad pediátrica.
Este grupo de enfermedades se caracterizan por ser altamente contagiosas, especialmente cuando los pacientes tienen vesículas en la piel. Por esta razón se recomienda a los padres mantener a sus hijos aislados en esta etapa, para que otros niños no se vean afectados por la enfermedad. Las pestes más conocidas son la varicela, rubéola y sarampión. Las dos últimas son cada vez menos frecuentes porque el programa obligatorio de vacunación del Ministerio de Salud las incluye, de manera que los niños son vacunados al año de edad y en primero básico. En tanto, para la varicela –más conocida popularmente como peste cristal–, la vacuna está disponible, pero no es ni obligatoria ni gratuita, y se presenta frecuentemente en las consultas pediátricas.
La doctora Teresa Gómez, pediatra de Megasalud Providencia y Arauco-Las Condes, explica que esta peste afecta a los niños pequeños, mayores de 6 meses, pues los bebés más pequeños aún cuentan con la protección inmunológica proporcionada por sus madres.
Los principales síntomas de las pestes son decaimiento general, fiebre, secreción excesiva de la mucosa nasal y los ojos y las clásicas erupciones en la piel. La doctora Gómez enfatiza que la mayor complicación de la varicela son los cuadros sépticos de gran envergadura. “Por esta razón, es primordial evitar que los niños se rasquen y se infecten con sus propias uñas”, recomienda. Otras recomendaciones son procurar una buena higiene de manos, mantener las uñas cortas para impedir que rompan las ampollas al rascarse y realizar un baño diario, corto y con agua tibia para disminuir el número de bacterias que habitan en la piel. “Además, es importante evitar el uso de talco en las lesiones. En caso de mucha picazón se puede utilizar antihistamínico sedante”, señala la especialista.
Habitualmente, esta infección comienza con manchas que tienen la forma de un punto rojo, como una picadura, que evolucionan y se van llenando de líquido (como una ampolla). Luego de 2 o 3 días éstas se rompen, se secan y forman costras de color violáceo. Durante todo el proceso estas lesiones pican mucho y el cuadro dura aproximadamente 10 días.
La especialista advierte que algunos niños pueden desarrollar la enfermedad con síntomas muy leves, parecidos a los de un resfrío común. “Estos cuadros subclínicos son muy frecuentes y muchas veces los padres ni siquiera se dan cuenta de que los niños fueron contagiados”, describe la pediatra.
Agrega que casi un mes después que los niños desarrollaron la varicela, su sistema inmunológico queda muy deprimido, por lo que hay que evitar que se expongan a infecciones bacterianas como bronquitis u otras enfermedades.
Las vacunas consideradas en el Programa de Inmunización impulsado por el Ministerio de Salud han hecho posible que cada vez sean menos frecuentes los casos de rubéola y sarampión en nuestro país, indica la doctora Teresa Gómez, pediatra de Megasalud Providencia.
Lectura de Foto: Para prevenir cuadros sépticos es primordial evitar que los niños se rasquen y se infecten con sus propias uñas.
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